PASADO ON-LINE Vs. FUTURO OFF-LINE

Con tanta red social disponible (Facebook, Myspace, Twitter, Flickr y digamos… Pluplr) los genios de RRHH buscan instalar una nueva e ingeniosa metología de evaluación de personal ideal para joderle la vida a la gente que busca trabajo en el marco de un mercado laboral cada vez más competitivo: lo primero que recomiendan a los empleadores antes de contratar a un sujeto es chequear siempre su Facebook.
Así, tu futuro empleador puede ver cómo te pusiste en pedo el fin de semana pasado y bailaste el hula-hula con la corbata en la cabeza arriba del parlante de la fiesta de quince de tu prima Caro. El problema está claro, tu pasado “on-line” puede destruir tu futuro “off-line”. O sea, cuidado con lo que subís al Facebook; ahora ya sabés que eso puede comprometer tu futuro profesional. En otras palabras, lo que subís te puede enterrar. Lamentablemente, ni siquiera ser cuidadoso con las fotos que uno mismo uplodea sería suficiente…

La primera estrategia para burlar el arma de doble filo que -cual mono con navaja- detenta Facebook consiste en mantenerse al margen de toda las redes sociales existentes en la actualidad. Podemos ponernos de acuerdo en que esto es un poco complicado, especialmente si no queres ser el único que no se acuerda de saludar a la prima del mejor amigo del tío del nuevo sobrino del ahijado del hermano de tu novia en el d{ia de su cumpleaños. Pero ese es el precio a pagar para garantizar tu futuro. O no tanto, ya que hay que recordar que el Facebook también permite que “otra” gente suba fotos tuyas. El problema es que nadie cree que sean “tagueables” las fotos en las que ayudás a cruzar la calle a una vieja: al contrario, el morbo general invita a exponer a las personas en esas situaciones poco felices (mejor dicho, muy felices pero poco convenientes para una primera impresión de tu empleador).

Con esto en mente, la segunda estrategia consiste en no drogarse, no tomar alcohol y no descontrolarse en ninguna situación posible. En síntesis, no hacer ninguna de esas cosas que te ayudan a descomprimir una semana estresante.
Lamentablemente para mí, esa tarea es imposible. Por eso me veo obligado a proponer para todos los que están en mi misma situación la estrategia número tres: cambiar de nombre. El plan es el siguiente: si logramos hacer lobby para que aprueben una ley que permita el cambio voluntario e injustificado de nombre a partir de los dieciocho años nuestros problemas estarían resuelto. ¡Nuevo nombre, nueva identidad!
Sin embargo, pensándolo mejor, esto no sería suficiente tampoco porque probablemente Google invente un sistema que reconozca a las personas a partir de los rasgos faciales. Se podría facilmente hacer un chequeo en todas las fotos que estén en la web lo que implicaría que nuestro pasado podría ser rastreado, independientemente de nuestro nombre (lo bueno es que no aparecerían aquellas fotos en la que tu cara está completamente transformada por el efecto de sustancias exógenas).
Habrá que planear una cuarta estrategia… ¡ya está! Hay que hacerse una cirugía plástica. Cambiamos nuestro rostro como en la peli esa de Nicolas Cage y el de “Grease” -Contracara- y ya no nos pueden rastrear. Si nuestra apariencia es diferente, no habría aplicación o software alguno que pudiera reconocernos. ¡Nueva cara, nueva vida!
Lamentablemente, una vez más ni siquiera eso sería suficiente ya que Gmail podría localizar todos los contactos a los que alguna vez les mandamos un e-mail y entonces crear una tipología que permita reconstruir nuestra red de contactos en donde sea que estemos. Nuestra nueva identidad quedaría eclipsada por nuestra identidad original -”el pasado te condena” suena cada vez más verídico.
No hay alternativas. Por más que duela. La quinta estrategia parece evidente: hay que dejar atrás a todas las personas que alguna vez conocimos. Olvidarse de los amigos del secundario, de mamá y papá, de los tíos, los abuelos, los amigos de mis amigos y hasta de nuestras mascotas. Adiós a todos nuestros recuerdos y fotos de infancia. Adiós a nuestros compañeros del laburo (bueno, esos no importan tanto, despues de todo estamos buscando trabajo).
Sin embargo, esto tampoco sería suficiente ya que todas las búsquedas que alguna vez realizamos quedan registradas en el IP de cada máquina (si, eso incluye la pornografía). Mediante un algoritmo de última generación podría confeccionarse una metodología que permitiera establecer quién es el emisor de cada búsqueda on-line a partir de un registro de criterio. En otras palabras, lo que buscamos define quienes somos. La solución final sería renovar todos nuestros intereses de forma tan radical que nunca volvamos a buscar lo mismo (adiós a la pornografía).
¡Ahora si! Nos hemos convertido en solitarios ascetas sin nombre, desfigurados, sin pasado, sin identidad y sin apetitos e intereses de ningún tipo (ni siquiera sexuales). ¡Candidatos perfectos para trabajar en el Banco Francés!
Por supuesto que alguien podría sugerir que sería mucho más sencillo pedirle a estos monopolios mediáticos que dejen de publicar nuestra vida privada al mejor postor. Pero eso sería pedirles que sean algo que no son, y eso no es justo.

¡Gracias Colbert!
2 comentarios
En realidad esto me parece correcto. ¿no termina por “transparentar” a la gente ante todo?.. me parece perfecto y como estrategia la mejor. De lo contrario se seguirá corriendo el riesgo de contratar a gente “con 2 caras”… o a gente que tiene “cosas que esconder”.
A ver.. qué gerente no se ha puesto en pedo un fin de semana? Y qué empleado de una megaempresa no ha sido visto in-fraganti a la salida de cocodrilo? Por favor!.
Hablando en serio, yo si fuera gerente sospecharía de alguien cuyas fotos en Facebook lo pintan como cualquier cosa menos una persona “normal” (o relativamente normal de acuerdo con los estándares sociales de la época)
Slds y muy interesante la nota
Gauchito!,
Acaso pensas que deberias andar por la vida con el preservartivo puesto para que todos sepas que tuviste sexo el dia anterior?
No hay que transparentar a nadie, la gente tiene el derecho a reservar su vida privada y a que esta no sea publicamente accesible. Me parece que el facebook no puede ser un criterio de evaluacion. Si una imagen vale mil palabras, entonces cualquiera puede hacerse una pelicula de tu vida a partir de una foto scada en el mometno inopoortuno.
Ademas, ahora cualquiera te puede sacar una foto en cualquier momento y subirla sin que vos ni siquiera lo sepas. Parece una pelicula de terror, internte tiene mas registro de tu vida que vos mismo
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