LA PLATA MANCHADA CON SANGRE

foto Linuz - CC -
(El periodista de policiales Rodolfo Palacios escribió para Las Veladas una extensa opinión sobre el fenómeno de la violencia en los delitos como del que fue víctima Carolina Piparo. Palacios – actualmente desempeñándose en la revista Noticias - publicó recientemente el libro “El Ángel Negro” donde relata la vida de Robledo Puch, el mayor asesino serial de la historia argentina. Prologado por Jorge Lanata, el escritor Jorge Fernández Días lo juzgó “alucinante”)
Los delincuentes con códigos ven mal que un tipo mate. Y no hay nada
más reprobable en el mundo del hampa que dispararle a una mujer
embarazada. No se puede caer más bajo. “La plata manchada con sangre no vale”, era el lema de las antiguas bandas, que robaban sin hacer un disparo.
Aparentemente, los que le dispararon a Carolina Piparo eran
conscientes del acto que causaban. Lo que jurídicamente se llama imputable: comprender la criminalidad de sus actos. Ahora bien, el que aprieta el gatillo no es el único responsable. Es parte de una cadena de complicidades: el marcador que estuvo casi diez minutos vigilando a los clientes, la falta de vigilancia en el banco, la presunta complicidad del cajero, un sistema penal, judicial y carcelario que tiene fisuras.
Sobre la crueldad de algunos crímenes que suceden ahora, recuerdo la escena más escalofriante de la película Jekyll & Hyde, en la que Mr Hyde -el médico honesto convertido en malvado por efecto de una pócima- tira a un niño a la calle y lo pisa con su zapato. Era el símbolo de la monstruosidad y el límite que era capaz de superar una persona desalmada. Ahora hay muchos delincuentes para los que la vida no tiene valor. Ni la suya, ni la de sus víctimas. Ni siquiera respetan los códigos en sus lugares de detención. Se corrompen, abusan de los jóvenes en los penales, coimean a los guardias para que les traigan droga. “Antes se afanaba con menos droga o se tomaba falopa después del golpe. Ahora, en muchos casos, se drogan y salen de caño”, dice un delincuente que integró la superbanda que robaba blindados y bancos.
Por otra parte, no creo que el endurecimiento de las penas sirva para
bajar el delito. La ley Blumberg endureció algunas penas y sin embargo
los índices delictivos se mantuvieron. Lo importante es que se cumplan
las penas, que los jueces sean responsables, las cárceles no estén
superpobladas, la policía actúe con honestidad y profesionalismo
(aunque la corrupción policial pareciera ser un tema estructural) y
los políticos piensen propuestas a largo plazo. Hay ciudades que
resolvieron el tema del delito con medidas que no eran inmediatas.
Pero los políticos buscan impacto y votos. Y creen que es mejor poner
mil cámaras que capacitar a los vecinos en temas de prevención,
iluminar calles oscuras, reinsertar a las personas con antecedentes o
armar un plan de desarme efectivo.
En relación al fenómeno de la inseguridad, se suele plantear que la
insistencia de los medios en repetir varias veces la cobertura de un
hecho policial o mostrar un caso de manera insistente y dramática
genera a su vez un efecto repetición en el hampa. No me animaría a
afirmarlo porque no hay un estudio que se haya echo al respecto. Pero
es verdad que para los canales de noticias es negocio, económico y
rendidor, instalar una cámara en una toma de rehenes para el rating. Lo
transmiten como si fuera un show. Al mismo tiempo, esa mediatización
(cuyo extremo es convertir a los conductores de TV en mediadores ante
el ladrón), genera un círculo vicioso. Los medios están ahí porque
el delincuente sigue con su acto y el delincuente sigue ahí porque los
medios esperan el desenlace. Por un lado, el asaltante logra protección. Pero por el otro, y este no es un tema menor, en algunos casos busca hacerse famoso.
Lo peor es que cuando se apagan las cámaras, la vida del delincuente sigue. Y es probable que el sistema lo escupa años después, mucho más agresivo y peligroso que antes.
1 comentario
Bueno yo estoy escribiendo en facebook en el blog de Carolina Píparo. Encontré este artículo que me pareció muy interesante. Te preguntaría en qué país bajó las delincuencia? ¿Qué medidas se tomaron? Estamos indefensos y en manos de corruptos desde el gobierno, jueces, policía nos tenemos que mudar?
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