FINAL DEL MUNDO EN GIJÓN (LAS VELADAS EN ESPAÑA)

(Las Veladas sobre el autor: Javier Sinay, quien escribió en exclusivo este post para Las Veladas, acaba de ganar el premio Rodolfo Walsh de la Semana Negra de Gijón - uno de los más prestigiosos concursos europeos de literatura - por su estremecedor libro Sangre Joven, una serie de crónicas sobre jóvenes que asesinaron, y otros que fueron asesinados, antes de los 30)
En el lugar indicado, en el momento indicado. Vi la final del Mundial en España, rodeado de hinchas rojos. El partido definitorio me encontró en Gijón -una ciudad asturiana con playa y sol-, participando de la Semana Negra, un encuentro de literatura policial que tuvo que suspender sus presentaciones e invitar al público a gritar los goles que -estaban seguros- iban a venir. El gran Paco Ignacio Taibo II, que organizaba desde hacía 23 años la Semana Negra con una originalidad no vista en ningún otro encuentro literario, no se resignaba a perder la batalla contra el fútbol, pero aceptó hacer la paz durante 90 minutos, que luego se transformaron en 120.
La Semana Negra tiene kermesse -con globos de colores y vuelta al mundo-, stands de librerías y tertulia literaria: la idea de Taibo es que la gente se lleve un churro en una mano y un libro en la otra. Y las presentaciones y mesas redondas se hacen en carpas enormes. En una de esas -la que se llama “A quemarropa”- vi el partido. Mientras la obra se desarrollaba en sus cuatro actos en la pantalla gigante, detrás de mí gritaba sin parar una desaforada hincha de la Roja. La única desaforada, digamos. Y se quejaba cuando nadie la acompañaba con el aliento. Yo no podía creer que la gente mantuviera la compostura en una situación semejante y, lo peor, que la única hincha estuviera justo detrás de mí a los gritos. Sin embargo me llevé un repertorio nutrido de cantitos ibéricos: “¡Lo, lo, lololó, lololó, lololó!”, “¡Yo soy español, español, español!”. ¿Algo ingenuos? Puede ser…
A medida que el partido avanzaba y el gol no llegaba, esta hooligan que tenía por detrás hacía un bollo con su bandera española y la retorcía; “¡Por Dios, qué manera de sufrir!”, se quejaba. Mientras España y Holanda disputaban el complemento, la hooligan me había llevado a la duda: ¿era realmente española? ¿O era una argentina que se empeñaba en pronunciar el castellano como los ibéricos? ¿Por qué, sino, cantó en un momento “Esta barra quilombera no te deja de alentar”? ¿Por qué, me pregunto, le pidió “huevos, carajo” a sus jugadores?
Cuando el partido terminó y la Copa se tiñó de rojo, todos saltaron y se abrazaron. La hincha aprovechó para treparse a mi silla en el momento en el que yo me levanté (a abrazar a nadie) y desde ahí revoleó su bandera. Justo cuando creí que iba a ver escenas de vida y muerte en cada rincón -lo que uno esperaría en Argentina ante una situación similar- y que muchos otros acompañarían a la hooligan en su festejo, crack, algo se quebró y todo se aplacó. En Gijón se festejó con bocinazos y con banderas, con sidra y con gaitas, pero no ocurrió la apoteosis popular que yo esperaba ver. Dicen que en Madrid fue diferente. No sé. Tendremos que ganar nosotros para poner las cosas en su lugar, supongo, con milagros callejeros y excesos de todo tipo.
5 comentarios
Me parecio my bueno, esta lleno de esos argentinos que se hasen opasar por gallegos, muy linda nota, besitos
MIRE USTED LAS VELADAS, ABRAZO!!!
Tomado de la página de Tusquets Editores:
El relato periodístico tuvo nombre argentino en la XXIII Semana Negra de Gijón. Un jurado compuesto por los escritores Raúl Argemí, Fernando Marías y Carles Quílez, concedió por unanimidad el Premio Rodolfo Walsh a Javier Sinay. La obra del joven periodista argentino recrea la violencia en la juventud argentina a través de seis casos de asesinato. Sinay se sintió agradecido al ser reconocido con un premio que lleva el nombre del padre del periodismo criminal en Argentina. Además, al recoger el premio, añadía que entiende su obra como un retrato generacional del poscorralito. Sangre joven, que apareció en Tusquets Editores Argentina en su ya prestigiosa colección Crónicas, es, según su autor, fruto de una realidad palpable, la existencia de muchachos delincuentes que matan “porque no saben lo que es la muerte”.
Te pasa por ver Fútbol en sitio de pijos… si hubieras ido a otros lugares… yo ví gente desnuda por la calle, y mucha euforia por la calle, parece que NO estabas en el lugar indicado en el momento indicado… ;-)
La Semana Negra “sitio de pijos”, ya te vale… Y Senegal, casa madre del Ku Klux Klan :P
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