HAVE A BREAK. HAVE A WORLD CUP
Cuando los ingleses lloriquean -todavía- por la “mano de Dios”, parecen olvidar que en la final de Inglaterra ‘66 se dio un controvertido gol que los favoreció a ellos: el del “juez de línea ruso” (Russian linesman).
El tercer gol de los súbditos británicos contra Alemania Federal nunca cruzó la línea, aunque el juez de línea soviético -y no ruso- Tofik Bakhramov lo convalidó como tal (se supone que cuando le preguntaron en su lecho de muerte cómo supo que había sido gol, éste respondió con una sola palabra: “Stalingrado”, por la ciudad-batalla de la Segunda Guerra Mundial). Ocurrido a los once minutos del primer alargue, el así llamado gol debe ciertamente haber causado un impacto en la moral de ambos equipos, aunque con efectos opuestos. El partido terminó 4 a 2 en favor de los dueños de casa.
Aquí arriba la versión de las deliciosas y muy británicas barritas Kit Kat sobre lo sucedido en aquella controvertida final.
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