DÉJALO (NO) SER

(Las Veladas sobre la autora: Alejandra Koser - trelewense afincada en un departamento de Palermo - estudió Comunicación Social y colaboró con varios medios gráficos)
Arnaldo André resistió con todas las ambigüedades que pudo. Menos con silencio, que queda tan mal en televisión. Estaba sentado en una silla giratoria frente a los cuatro panelistas -una era yo, la estudiante de la UBA- y los dos conductores de Tiene la Palabra de pie más cerca de él. ¿Por qué no formaste una familia?, Arnaldo se dejó puesta la sonrisa que había usado para hablar de su niñez en Paraguay y liberó una frase amable para soportar la boca de costado del periodista de espectáculos detrás del mostrador, un escape, algo como las cosas no se dieron así en mi vida. La voz grave, controlada, antiincendios. Movimientos leves en la silla atornillada, paneos. Seguía distintos focos de izquierda a derecha.
¿Pero te gustaría tener una pareja?
¿Por qué siempre mantuviste tanta reserva sobre tu intimidad?
Nada de esto es textual (no tengo dónde ver el programa que grabé en VHS en el 2005) y es posible que agregue variedad donde no la había, siempre la misma interrogación y siempre la misma no-respuesta; la conductora de pelo lacio repreguntaba con una libreta en la mano, porque es de buen periodista repreguntar. No tanto como cuando había ido López Murphy un par de semanas antes y lo dejaron hablar de su candidatura a senador como si no hubiera sido ministro de Economía en el gobierno de De la Rúa, por ejemplo.
Ahora estaban más incisivos, es decir que hacían la misma pregunta de veinticinco formas distintas. Arnaldo aguantaba. Faltaban varios minutos para el final, el momento de los pulsadores, cuando los que están en la tribuna votan: ¿cree que Arnaldo André es sólo un galán? y hay dos botones, el rojo para el sí y el verde para el no; todavía faltaba para que el conductor dijera ¡el 73 por ciento piensa que no!, para ese momento estadístico sobre un universo de veinticinco personas. Entonces yo tomaba agua y trataba de que la voz me saliera más fuerte: ¿Te gustaría dirigir?, y él dijo que sí y no lo dejaron terminar porque hicieron un chiste sobre los besos que se daba con Luisa Kuliok, un intento de sexualizar la charla que hace rato se trataba sobre sexo, y me acordé de la novela en la que Arnaldo hacía de piloto porque mamá me había contado muchas veces sobre el día en que yo tenía tres años y subimos a un avión y le grité Mariaaaaaano al comisario de abordo -por el personaje de Arnaldo, claro- y tenía unas ganas de gritarle así ahora. Después, hablar de otra cosa. Supongo que ésa fue mi micro batalla perdida contra el Grupo Clarín y su poder de instalación de agenda.
¿Pero vivís solo?
Michel Foucault ya se había dado cuenta que Occidente busca sin parar los discursos sobre el sexo como si en él estuviera la clave para entenderlo todo. Como si sólo en ese aspecto estuviera la verdad acerca de quiénes somos. Necesitamos definiciones, nos encantan, no podemos vivir sin ellas. El problema es que la cosa se termina pareciendo al pulsador de TN porque todo se organiza en el par masculino-femenino, y aún cuando aceptamos que hay gays y lesbianas y transexuales, la última palabra es de la lógica heterosexual: en última instancia, ellos tienen que dar explicaciones por su desvío. El travesti no es sólo rechazado; es alguien que está obligado a producir demasiadas respuestas sobre sí mismo. Y por qué tiene que tener tan claro todo, por qué le pedimos esa hiperconciencia sobre su identidad.
Es lo mismo con Ricardo Fort, un poco peor como todo lo que sucede en Intrusos: pero Ricardo, no tiene nada de malo ser homosexual, confesalo, acá somos todos políticamente correctos y no vamos a decir que ser gay está mal, de ninguna manera, solamente está la cuestión de los chistes, como cuando a nuestro panelista con el pelo planchado le decimos que se come la masita y él se ríe porque es humor, reíte, nadie va a juzgarte en esta sociedad tolerante, tenemos fotos y cartas, sabemos lo que sos pero queremos que vos lo digas porque la confesión antes era un triunfo periodístico y ahora es lo que te cobramos, es nuestra extorsión hacia vos y nuestra perversión desplegada.
Decilo, porque si no en un solo gesto te acusamos de puto y de traidor; vos te reprimís, Richard, sos desleal con los que asumen su homosexualidad y la hacen pública, vos te autodiscriminás, te comprás una chica para sostener la farsa y conocemos el mercado, vivimos de la exhibición de mujeres ofrecidas para el consumo masivo entre otras cosas, nosotros fabricamos a tus novias, y vos tenés que ser algo más para nosotros además de un narcisista y un megalómano y todas tus prótesis, lo sabés; vivimos del morbo entre otras cosas, ya no nos conformamos con tu omnipotencia exacerbada y la historia de los guardaespaldas y las valijas llenas, gracias por todo, tus tatuajes y todas tus operaciones.
No, realmente, ha sido todo muy vistoso. Ahora necesitamos la degradación que te saque del lugar de dueño, algo que nos reivindique del peligro de que digas podría comprarlos a todos, podría ser ustedes, podría matarlos y esconderlos en huevos de Pascua e irme a Miami a superar el estrés. Toda tu puesta en escena controlada por vos, tu propia imagen creada por vos, la marca Fort, vamos a cambiar esto, vamos a marcarte, además de que una etiqueta que te nombre en nuestros términos nos da seguridad, pensando en una eventual pelea, de tratarte como un puto de mierda; nosotros no discriminamos, Ricky, pero esto es lo que tenés que darnos. A cambio. La verdad. Lo que sos.
Y no se trata de los medios masivos, porque Jorge Rial y TN no son originales, no inventan nada, repiten una actitud que está por todas partes. Para absolver necesitamos la confesión. Para ser tolerantes. Dejame saber quién sos para poder desplegar todo lo que aprendí sobre manejar estas situaciones, cómo puedo irme de camping con vos y dormir en la misma carpa con vos y usar la cinta al lado tuyo en el gimnasio. Y en caso de que preguntes, no estoy interesado, me gustan las mujeres pero me siento halagado, me siento realmente halagado por tu interés hacia mí, qué bueno que podamos dejar las cosas en claro.
Esa clase de emboscadas. Roland Barthes decía en su seminario sobre Lo neutro que esto es todo lo que se opone al paradigma lingüístico occidental, el cual nos obliga a decir, a decirnos, según categorías que están ahí antes de nosotros mismos y que se ordenan de modo binario: sí-no, masculino-femenino. Lo neutro es una fuga, ni uno ni lo otro, es el silencio ante la demanda de entrevista (si Arnaldo se fuera, si se revolearan los joysticks); es, también, la figura del andrógino. Nos llegan noticias desde Inglaterra: un hombre que se operó para cambiar de sexo, no se sintió cómodo como hombre ni como mujer y consiguió que en Australia modificaran su certificado de nacimiento en el cual no lo clasificaron con ninguno de los dos géneros reconocidos. Ni masculino ni femenino. La pregunta es si este suceso en el 2010 se puede entender como en 1977 lo hacía Barthes, como una ruptura del paradigma, como esa acción apasionada siempre a contramano de todo, o es una postura cómoda en un mundo que le da cada vez más fiaca elegir, en una sociedad que le gusta decirse apolítica y atea, que se divorcia en buenos términos. Y qué pasaría si nos pusieran una N a todos apenas nacemos, ahora que la biología no es nadie para mirarnos los genitales y sellarnos los papeles; por qué no nos esperan, ansiosos los burócratas, a que sepamos hablar siquiera; o mejor no inscribir nada acerca del género, igual tenemos un nombre y números infinitos para vivir ordenados. Una sospecha de que lo neutro, este neutro, no sea tanto una negación absoluta sino una nueva etiqueta, una concesión para que podamos vivir todos juntos, total qué nos cuesta. Lo neutro, también, puede ser inocuo como el jabón.
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10 comentarios
[...] DÉJALO (NO) SER [...]
Una vez más, Ale, pero creo que más que otras veces, impresionante tu texto…
Gracias José! Me alegra mucho que te haya gustado.
Ricky Martin es gay!
siempre pense esto pero no sabía como decirlo
me encanta leer estos posts, de mis favoritos de las veladas
Síiiiiiiiiiiii, totalmente, a mi tambien me encantan, me super identifico tambien
kien es esta chica??????????????????
Lo pienso y me encanta, tambien me desconzertaste, pero es como que no sele puede exigir asi nomás que una persona revele su inclinacuiion sexual, es un secreto, un tesoro que cuidar de los cerrados de cabeza, los sospechosos de siempre andan por ahi no?
El otro día escuché a alguien decir-yo, porque no soy homosexual, ni travesti, ni tengo sida, ni siquiera me gusta hacer tríos…pero sino LO DIRÍA. Esta persona piensa que “bancarsela” es DECIR lo que sos, y no SER lo que sos. Qué pelotudez que alguien te diga ” soy casado, tengo hijos, no soy infiel, trabajo, no robo, además de que como ven, soy blanco, argentino y vivo acá…. ( por suerte no tengo nada de esas cosas extrañas que andan dando vuelta por ahí)…..pero si esto no fuera así se lo gritaría al mundo”.
Cada vez que leo este texto me encanta más, me dan ganas de que lo lea todo el mundo.
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