EL FIN DE LA MODORRA SOLAR

Después de un período de inquietante letargo (dos años), el sol ha retomado su actividad. A diferencia de lo que uno podría suponer, la estrella espectral no es un cuerpo uniforme e inerte. Por el contrario, desde 1755 los científicos determinan y estudian su actividad en función del número de “manchas solares” en ciclos de once años. En los últimos años, el campo magnético solar ha transitado uno de sus momentos de menor producción desde 1928, provocando una merma tanto en las manchas como en las erupciones solares. La pregunta es: ¿Qué es lo que está cambiando por estas horas?. Y más importante aún, ¿De qué manera puede esto afectar el planeta tierra?
Estas erupciones pueden lanzar miles de millones de toneladas de materia al espacio.
Si bien los pronósticos acerca de las modificaciones venideras en términos de normalidad son auspiciosos, todavía no alcanzan la media registrada hasta ahora (90 manchas pora el 2010 sobre un promedio de 120). Esto significa que hacia fines del 2012 y principios de 2013 el sol podría experimentar una repentina reactivación de sus erupciones solares. Lo inquietante de esto es que entre una de las primeras consecuencias que tendría una reactivación semejante se cuenta un crecimiento exponencial del campo magnético que podría afectar directamente nuestro planeta.Los registros muestran que tras un período de calma similar, pero en 1859, sobrevino una tormenta solar que lanzó un flujo de partículas cargadas que puso en jaque el cableado telegráfico de la época. Hace apenas 20 años,en Québec, una tormenta infinitamente menor provocó la desactivación absoluta de una planta hidroeléctrica durante más de nueve horas.
¿Cómo es que una erupción solar afecta estructuras eléctricas?
Hay que pensar que las olas de flujo magnético invaden el planeta de norte a sur creando una tensión atmosférica inusual que afecta principalmente toda estructura conductora de energía. En caso de repetirse una tormenta similar a la de 1859 toda la red tecnológica podría verse comprometida, incluyendo satélites y sondas espaciales. El planeta estaría “ciego”, al menos durante un tiempo. Hace unos días, la NASA ha enviado el S.D.O. para aprender más sobre la actividad solar y así poder preveer mejor las posibles consecuencias de una salida abrupta del letargo solar.
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