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EL REDRADO DE DOÑA CRIS

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Foto: semenyih

Para quienes esperaban un verano tranquilo, el año arrancó con tutti. Los Kirchner volvieron a mostrar, esta vez quizás de una de las formas más grotescas, que consideran cualquier elemento del Estado como parte inalienable de su patrimonio.

No sólo habían tomado una medida de muy discutible legalidad cuando destinaron con un decreto reservas del BCRA para garantizar el pago de deuda con acreedores privados (lo cual por ley está prohibido, y en todo caso debería haber pasado por el Congreso), sino que ante la negativa del Presidente del Banco Central, Martín Redrado, a avalar este abuso (sea por convicción, porque teme quedar pegado en la justicia, o porque vio la oportunidad política de darse vuelta como una tortilla), lo echan de un simple plumazo (nuevamente, con un decreto de necesidad y urgencia, cuando solamente el Congreso lo puede remover de su cargo) y, encima, quien según el Gobierno será su reemplazante (Mario Blejer, no precisamente un nac&pop) se despega tajante del asunto.

Una de las paradojas de este embrollo es que el argumento oficial para garantizar el pago de la deuda con reservas del Banco Central es que así se generará la confianza necesaria en los acreedores. O sea, mostrar al Estado argentino como un actor confiable (para así poder contraer más deuda). Las consecuencias de este episodio ciertamente van en una dirección distinta.

Los empleados del BCRA están aterrados. No hace falta mucha imaginación para intuir lo que les espera. El Banco Central queda a sólo cinco cuadras del Indec. De la guillotina a Redrado a la intromisión galopante de Moreno solo hay un paso. Los empleados lo saben, y por eso protestan.

un poco de humor...
Lanacion.com

Sin embargo, las consecuencias de repetir el experimento del Indec en el Banco Central podrían afectar sobre todo al conjunto de la ciudadanía. El manejo de la política monetaria es un tema sumamente delicado, y si Néstor se apresta a aplicar sus conocimientos en la materia como lo viene haciendo en el campo de la economía, mamita. Históricamente, la confianza de los argentinos en su moneda es, por no decir raquítica, algo escuálida. No hace falta una chispa muy grande para prender la mecha de las corridas bancarias, las colas en las casas de cambio, la fuga masiva de capitales, etc. Si hay algo terrible acerca de la confianza, es que construirla es sumamente costoso en tiempo y esfuerzo, pero destruirla es cuestión de segundos.

¿Qué motivó a Redrado a enfrentar abiertamente al matrimonio gobernante? Hay explicaciones para todos los gustos. La más favorable sostiene que el uso de las reservas por decretazo constituía una violación a la autonomía del Banco Central demasiado explícita para los generosos escrúpulos de su director. Otros piensan que se está cubriendo las espaldas, ante un probable fallo adverso de la justicia - que podría incluir derivaciones penales - y una composición parlamentaria mucho menos favorable al oficialismo. Finalmente, los peor (o mejor?) pensados creen ver a un político hábil que olfatea el cambio de viento y ha decidido saltar antes que se hunda el barco. Probablemente, la realidad incluya un poco de todo.

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Redrado supo sobrevivir - y progresar - durante los gobiernos de Menem, Duhalde y Kirchner.
Foto: Clarin.com

Unas últimas reflexiones. Desde hace algún tiempo, y sobretodo a partir de este episodio, no puedo evitar cierta sensación de “deja vu”. Estos intentos de lograr a toda costa la tan mentada confianza de los mercados (un hecho interesante: hoy en CNN un banquero de NY apoyaba la utilización de las reservas) es bastante parecido a lo que buscaban durante los años de la pre-crisis los megacanjes, los blindajes económicos, las canastas de monedas, etc… de De la Rúa, Machinea, Cavallo y compañía. La reaparición de medidas neoliberales, en perspectiva histórica, también recuerda el giro a la derecha de Perón a partir del 52, cuando se le acabaron los lingotes (ironía, esos que supuestamente entorpecían el tránsito por los pasillos del Banco Central). Si usted quiere girar a la derecha, ponga el guiño a la izquierda, no…?

7 comentarios

1 Linda Olszanowski { 01.08.10 at 19:54 }

Yo quiero m{as Redredos m{as Cobos, no importa por que actuan asi, pero nos ayuda! que cojones!!!!
saludos

2 Matias { 01.08.10 at 20:31 }

Aunque suene paradójico en esta la banco a Cristina. Me parece asqueroso que los radicales y el impresentable de Cobos (especialmente Cobos) aprovechen cada acto de gobierno para -en un acto de impúdica falta de verguenza y memoria de lo por ellos mismos actuado- tratar de desestabilizar al gobierno corriéndolo con la bandera del institucionalismo.

Todos quienes me conocen saben que a Cris no la trago, pero esto es patético. Ver a Sanz y a Morales reuniéndose con Redrado me da náuseas. Que en paralelo salga el operador Katz a testear la fórmula Cobos-Lorenzetti me da más asco aún.

Es cierto que es de dudosa legalidad usar reservas por decreto, pero tan cierto como eso es que de dudosísima moralidad es intentar desestabilizar a un gobierno desde adentro. Si no están de acuerdo con la dirección del gobierno, SE VAN, y esperan que gane el monigote de Cobos para manejar la deuda pública como les plazca desde el Ministerio de Economía que seguramente le sea asignado a Redrado.

Como dijo el admirable Rivas en una nota a tenenmbaum: lo que más me gusta de los kirchner son sus enemigos

3 Jean Paul { 01.08.10 at 23:24 }

Mati, me parece que hay una contradicción fundamental en tu razonamiento. Uno no desestabiliza a un Gobierno al defender una institución. Justamente, si algo aportan las instituciones sólidas es estabilidad. En todo caso, el que se está desestabilizando - y desde hace ya un tiempo - es el Gobierno mismo, que violenta todas las instituciones que se le cruzan en el camino, y exacerba el clima político.

En cuanto al radicalismo, es la principal fuerza de la oposición y no encuentro ningún motivo para que se llame a silencio frente al atropello del BCRA. Como tampoco lo hizo el PJ, cuando armó un lindo alboroto durante el escándalo de los sobornos en el Senado, en tiempos de De la Rúa, y eso que la historia tampoco jugaba precisamente a su favor en lo que a transparencia respecta.

Lo de las versiones sobre Cobos Lorenzeti me resulta un poco extraño. No le encuentro mucho sentido a lanzar así esa supuesta fórmula. Para mí, es muy tirada de los pelos. La única lógica que le encuentro es que los radicales le estén pasando factura a Binner por andarse juntando mucho con Pino Solanas. Mme parece que Binner y Cobos van a terminar juntos (es lo que les conviene a ambos creo) pero mientras llegue la instancia de ponerse de acuerdo, van a buscar mostrar que no se necesitan tanto para poder mejorar su poder de negociación.

4 Matias { 01.09.10 at 3:21 }

El gobierno marcó un camino y un estilo desde el 2003. Cuestionable sin duda, pero coherente. Lo que no me cierran son las volteretas de los conversos.

En cuanto al término desestabilización, no lo uso pensando en una potencial caida del gobierno, sino describiendo una campaña de debilitamiento y ataque sistemático, que a dos años de las elecciones me parece muy irresponsable. Qué esperan, que Cristina dimita? que el gobierno quede en offside con sus planes de cancelación de deuda y genere un sismo en los mercados?

Está todo bien con que el nuevo sentido común sea defenestrar a un gobierno elegido hace 2 años, pero que los líderes de la oposición nazcan y se consoliden desde el ataque al gobierno al que pertenecen me parece lamentable. De ellos no podemos esperar nada.

Reconozco que mis reflexiones nacen más por oposición a la oposición vetusta y maloliente que está naciendo de la enfermedad terminal de los K, pero bueno.

5 Jean Paul { 01.09.10 at 18:04 }

La política en general es vetusta y maloliente. Y en eso oposición y oficialismo están parejos. Los enemigos del Gobierno son todos aquellos que no le rinden total y completa obediencia.

No sé si el sentido común es defenestrar al Gobierno. En todo caso, sería interesante analizar por qué un gobierno con el nivel de aprobación más alto de América Latina pasó a ser el más denostado. La culpa no es de Clarín, sino en todo caso del Gobierno y su intransigencia autoritaria. Y si no te gustan sus enemigos, supongo que tampoco te gustaran varios de sus amigos.

Lo irresponsable es la actitud del Gobierno, que continúa inflando el gasto público de manera vertiginosa y después no tiene plata para financiarlo. Ya se apropiaron de las jubilaciones, y ahora meten mano en las reservas. ¿Para qué? para además generar más deuda. Si alguien no les pone un límite van a dejar al país en la ruina.

6 noguera graciela { 01.11.10 at 23:48 }

se que esta ves Cristina metio la pata pero no es para darle con un caño o se ovidan de los desastres que realizo Menen o de La Rua o el mismo alfonsin ue como todo radical hablan muy bien pero llegan y dan lastima o devo desir damos lastima por lo que hacen como gob. bueno no estoy de acuerdo con la Presidenta pero recuerden la votamos y gano dejemosla gobernar antes de ella muchos HOMBRES se equivocaron o mejor les molesta a los SEÑORES que sea bien mujer.

7 Jean Paul { 01.12.10 at 23:57 }

Linda, gracias por tu comentario y bienvenida a las veladas. Graciela, lo mismo te digo, y te agrego algo: no estoy de acuerdo con quienes creen que a Cristina Kirchner la critican porque es mujer. Puede que su personalidad genere antipatía, pero ese es su problema, y no el de las mujeres en general. En Chile, por ejemplo, la quieren mucho a Michelle Bachelet, y ellos son más machistas que nosotros.

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