¿EL QUE MATA TIENE QUE MORIR?
Lo dijo Susana -sin signos de pregunta- y se armó la gorda. Después se desarmó con eso de que es católica y, como tal, se lo prohíbe el quinto mandamiento y las buenas costumbres.
Aquí lo trató Eneas hace ya un tiempo, que escuchó first hand cuando la diva se despachó con todo. Y al despacho lo secundaron su antiguo amante Cacho Castaña y hasta Sandro de América, a quien esta vez no le faltó el aliento.
La pena de muerte suena a venganza, y es en ésos términos que puede ser defendida. Del resto de los argumentos -cenicerazo incluido- se encarga Agnes Heller.
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Pedí la palabra en esta velada.
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