“HOY EN DÍA SER HONESTO ES SER REVOLUCIONARIO” (LAS VELADAS CON JUAN CARR)

(Esta es la primera de una serie de entrevistas que Las Veladas realizará a referentes sociales y políticos de Argentina y el Cono Sur)
POR FRANCISCO PATERSON
“Hoy ser honesto es ser un revolucionario” dice Juan Carr, titular de Red Solidaria, una de las mayores organizaciones nacionales del tercer sector, mientras pide una ensalada, soda y vino blanco, un mediodía de sábado, en un restorán “bien de barrio” en Vicente López.
Optimista, pese a definirse como un fracasado, dialogó con Las Veladas sobre su trabajo, en una charla en la que no se ahorró reflexiones políticas ni definiciones polémicas.
¿Cómo empezó Red Solidaria?
Arrancamos en el ‘95, éramos mi mujer y yo, y tres amigos más. Y pasaron uno, dos, tres años y nos sorprendió la generosidad de nuestra gente y nuestro pueblo. Nos sorprendió muchísimo. Entonces, cada vez que convocábamos porque había un chico perdido, porque alguien esperaba un transplante, porque había una inundación, aparecía una explosión de generosidad.
Teniendo en cuenta el nombre ¿qué es la solidaridad?
Para eso fundamos una cátedra de la cultura solidaria (ver aquí). La solidaridad es una cultura, es el proceso mediante el cual una comunidad prestó atención a las necesidades de sus semejantes, reflexionó al respecto y decidió transformar ésa realidad que lo rodeaba. Es un proceso, no es nada estática la cultura solidaria para nosotros.
Es un proceso de inclusión de los excluidos…
Para nosotros otra novedad de lo que es la solidaridad actual es que cada vez más tiene una fuerza transformadora, cada vez más deja atrás al asistencialismo (que lo aplaudimos), porque no es un “éramos indiferentes, después hubo asistencia”.
¿Cómo ves el crecimiento de la Red?
Participamos de un crecimiento de una cultura la solidaridad en que vuelve a reivindicarse pensar en el otro, pensar en comunidad. Yo dejé la red en Argentina -pasé a la de Latinoamérica- y quedó a manos de un abogado de 26 años. Hace casi dos años había 21 redes y ahora hay 62.
¿La solidaridad como concepto siempre tuvo la misma atención?
Hablar de solidaridad y hambre hace quince años era medio raro y peligroso; hace diez era solamente raro; ahora, francamente, es casi paquetísimo. O sea, ahora tiene un enorme prestigio.
Siempre me llamó la atención que definieras a la Red como un hecho cultural.
Quisiéramos que fuera un hecho cultural. Esto es un caos ordenado. Sin papeles, sin personería, sin sede.
¿La solidaridad es completamente apolítica…?
¡No, no!
¿Cuando se mete con la política no deja de ser solidaridad?
La solidaridad se nutre, entre otras cosas, de la política e ilumina y empapa a la política.
Entonces ¿la solidaridad se puede conectar con el eje derecha-izquierda, o lo atraviesa de otra manera?
No, con todos los ejes. Ninguna condición humana -política, no política- es ajena a la cultura solidaria. O sea, la solidaridad bien entendida atraviesa todos los sectores de la sociedad. No hay ninguna antítesis con la política y la mirada antitética con la política es política también. Si a alguien le parece que está separado…
Hay una frase de Evita que es “donde hay una necesidad hay un derecho”. Sacando los casos extremos ¿la solidaridad no genera inacción?
Mirá, la respuesta correcta que yo te daría es: no sé. Yo no tengo todas las respuestas. En la práctica, no. El ser humano tiende razonablemente a equilibrarse. Normalmente el ser humano tiene una cosa… -lejos de cualquier divinidad, lejos de cualquier concepto religioso-, tiende a ser razonable y equilibrado. Y obviamente a ser egoísta, también.
Pero ¿no es muy fácil que se transforme en asistencialismo del peor cuño cuando pasa por el tamiz político?
Y hasta ahora nosotros venimos bastante bien, qué se yo…. Lo que pasa es que, comparados con Luther King, la Madre Teresa de Calcuta, o con Mainómides, estamos todos perdidos. Además, ¿qué me pasa a mí? Que estando en un campo de batalla, pico y pala, pico y pala, ahí no tengo mucho tiempo para la reflexión.
En tu libro “Perdonen mi optimismo” vos hablás del homo solidarius como paradigma de la cultura del servicio ¿se está gestando esa cultura y con ella ése hombre?
Esta es mi sensación: yo intuyo que vos sos honesto. Bueno, es tremendo lo que te voy a decir, pero hoy en día ser honesto es ser un revolucionario. Es tremendo pero es así. A punto tal que cuando hacemos una campaña porque no tienen comida los chicos del comedor es porque un deshonesto se quedó con la comida.
Ajá.
Hacemos una campaña porque no hay medicación para un hospital, es porque un deshonesto se quedó con la medicación. O sea, nosotros todo el tiempo vemos el fruto tremendo de la deshonestidad. Entonces no es menor eso.
Pero no alcanza…
¡Y claro que no alcanza! Pero para mí no es menor. La mayoría de la gente es buena y es honesta; y después bueno, hay un uno, dos, tres por ciento de corruptos en todas partes. Y después hay un treinta por ciento que podría pegar un paso para adelante pero no lo pega. La honestidad, vuelvo a decirte, es un concepto revolucionario. Ésta es mi tesis ¿no? Ahora, no quiero consolarte, seguramente vos y yo podemos más. Eso no está en duda. Pero vuelvo a decirte, no es menor.
¿Cuál de todos los ‘males’ te desvela más?
Mi obsesión personal es el hambre, y yo quiero terminar con el hambre. Desde los 14-16 quería dedicarme el hambre como tema. Yo arranqué estudiando veterinaria, estaba entre veterinaria y agronomía, para producir alimentos para los que tienen hambre. Y ésa idea la tenía a los 14,16,18. A los 42 fue la primera vez que una gallina que yo le di a una familia pobre, se la entregué, puso un huevo y lo comió un chico pobre.
Ahí está el proceso del que hablabas…
Hasta que vos encontrás ése lugar, es un proceso. Yo lo que te digo es que no hay muchas reuniones en la Argentina y en el mundo de dos o más personas en este momento, que directa o indirectamente estén pensando en los más postergados. Eso en sí mismo es un éxito. Yo me consuelo con ésos éxitos, porque además yo soy un fracasado permanente.
¡Todos tenemos ésa sensación!
Es normal.
Yo recuerdo haber leído en el libro que la Red está, por ejemplo, en Japón, donde no existen necesidades primarias como acá pero en los parques se le indica a la gente que no cometa suicidio allí. Me refiero a…
Sí, la soledad es una tragedia. La soledad y su angustia, está cerca del hambre para mí. Japón generó una capacidad comunitaria increíble, y por otro lado generó eso. Cada diez años, en Asuntos Latinoamericanos, en la universidad en Japón, se recibe uno: ése es nuestro voluntario. Y él mismo está angustiado porque si no presenta suficientes laburos que signifiquen al Estado japonés algo, se queda sin trabajo. O sea, eso es una tragedia. Eso es una tragedia: la soledad, la angustia, la presión, la existencia. En la Argentina cada cuatro horas se quita la vida un argentino. O sea, si yo creyera que el hambre es la única o la primera angustia… puede ser la primera, pero no, no es la única. No, no, no. Y estoy convencido de que no. Ahora, cuando nosotros seamos Japón…
¿Cómo te imaginás tu futuro?
Estoy cada vez más fascinado por los humildes y extraño mucho estar lejos de ellos en este momento. El fin de la vida me gustaría terminar in the Africa (sic) o en el fondo del Impenetrable.
7 comentarios
Muy buena entrevista Paterson, te felicito. Hay tantos argentinos que no tienen idea quien es Juan Carr…ni la red solidaria.
Estoy segura que es la mejor entrevista a Carr que leí. Me sorprendió, y me mató que diga que es un fracasado, no!!!
Muy buena la nota! Me gustó esta idea del fracaso que no paraliza sino que te mantiene inquieto siempre actuando y pensado para mejorar las cosas que no nos gustan.
;-)
Panchi: y pensar que yo vi gestar esta nota. Te salió redonda. El trabajo de Red Solidaria es muy importante y en tu reportaje reflejás muy bien lo que Juan Carr tiene en mente. Te felicito. Seguí así. Un abrazo, tu casi primo
El hambre y la soledad, los males de estos tiempos malditos.
es increible el poder que tiene el egoismo bien canalizado. Grande Carr
Buen reflejo de la realidad: egoísmo como sinónimo de poder.Sin embargo Juan Carr nos deja la enseñanza de que no hay que dejar de ser honesto porque hay muchísimos que nos necesitan.
Hay muchos garcas sueltos..dice el cierre de un programa radial local que escucho…¿verdad?
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