CRISTINA SE LE PLANTO A CHÁVEZ ¿SE ENTERARON?

Cristina y el anfitrión Correa en Unasur
El sábado hice una nota con un empresario catalán del mundo del rock latino. El tipo, que ronda los sesenta años, está hace un tiempito viviendo en Buenos Aires, e, interesado por la política vernácula me dijo que le llamaba mucho la atención – como algo negativo – el empeño que tiene la prensa en criticar a Cristina, aún cuando hace cosas buenas, como según él fue el viaje a el Salvador para intentar restituir a Zelaya. Como ejemplo, habló de un noticiero que ponía llamados de la gente al aire, que pedían que tal como le hicieron al presidente ambulante del sombrero blanco, no dejaran a la presidenta aterrizar en Aeroparque. “Eso en Europa sería inimaginable, inconcebible” señalaba indignado. Hoy se me vino a la cabeza esa reflexión del catalán, en ocasión de la Cumbre de la Unasur en Ecuador. El único mandatario que se le plantó, a lo que el lúcido analista internacional chileno, José Rodríguez Elizondo, denomina la lógica “de profecía autocumplida” que utiliza Chávez en las cumbres regionales (hay clima de guerra en América del Sur. Lo piensa solo él, pero al plantearlo, lo instala) fue la presidenta argentina. Y sin embargo, ese dato, no menor, no fue destacado en la prensa. Sí lo fue, por el contrario, que Chávez habló del eje Caracas-Buenos Aires. Pero no se resaltó para nada que Buenos Aires puso incómoda a Caracas.
Lo que sucedió fue, muy resumidamente, lo siguiente: Chávez, como buen militar, empezó hablando que respondería “militarmente” a cualquier agresión de Colombia, de paso, dejó mal parado a Correa, humillándolo diciéndole que Venezuela nunca hubiera soportado una agresión de Colombia (como el bombardeo sobre el campamento de las FARC en Ecuador). Cristina, dicen que bastante indignada, reaccionó y sostuvo que “no debemos dejarnos confundir por discursos bondadosos o exaltados”. Punto seguido dijo: “tenemos que abordar el problema y Colombia también. Deberíamos invitar a la reunión de presidentes a Uribe”. Cuando Correa le recordó que Uribe había sido invitado, Cristina le respondió que habría que hacer una reunión en un lugar “elegido inteligentemente”, a lo que agregó que era “hora de quitar las excusas” y propuso a Bariloche para una próxima reunión. Añadió: “no me sentiría bien si Uribe no está presente” y remató exhortando a evitar “las adjetivaciones, las estridencias y los discursos flamígeros”.
Bien podría haber sido tapa de los diarios de hoy la firmeza de Cristina. Pero no.
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