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¿QUÉ PENSÁS DE IRÁN? (LAS VELADAS EN IRÁN)

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(Las Veladas sobre la autora: Mariana Lods es licenciada en Ciencia Política y desde hace meses se encuentra recorriendo Medio Oriente. Ya estuvo en Egipto, Jordania, Israel, el Líbano, Siria, Turquía, e Irán - donde vivió las elecciones y las dramáticas protestas que las sucedieron - . Esta nota exclusiva para Las Veladas la escribió desde Turquía, sana y salva)

En el corto plazo, la situación política y social en Irán es indescifrable. Si bien las pasiones fueron apagándose con el correr de los días, el movimiento de protestas masivas que surgió como consecuencia de una elección presidencial seguramente manchada esté lejos de terminar, aunque probablemente adopte una forma distinta. A los pocos días de la elección, los mullahs reconocieron ciertas irregularidades, pero qué más da, eso no cambia la cosa. Finalmente el Consejo de Guardianes hizo un recuento parcial (y absurdo) de votos para intentar dar credibilidad a la elección y solamente reconfirmar lo que se venían diciendo desde el principio: que Ahmadinejad obtuvo una reelección contundente.

El sistema Iraní, único en su esquema, descansa en dos pilares: uno democrático, otro teocrático. Tanto el presidente como el Majlis (parlamento) son electos por el voto popular. Tienen plena injerencia en asuntos económicos pero poca en cuestiones sensibles como la seguridad nacional, el control de medios de comunicación, la justicia y los derechos humanos, que recaen en los líderes teocráticos encabezados por el líder supremo: el Ayatolá Ali Khamenei. Su rol moral es clave: es en última instancian responsable de garantizar la naturaleza islámica del sistema. Podemos estar de acuerdo con esta estructura o no, pero hasta aca no hay nada de malo.

La sociedad iraní, contrariamente a la percepción que se pueda tener en Occidente, no es monolítica: es compleja. Islámica pero no ortodoxa y menos que menos, fundamentalista.
Y hay un dato que no es menor: los jóvenes representan el 70% de la población. Y aunque tıenen el mısmo espíritu, la mayoría de los que protestan en las calles de Teherán ni siquiera habían nacido en 1979 cuando sus padres encabezaron la masiva revolución islámica.

Además están aburrıdos, rebeldes como lo somos todos a los veintipico, educados pero sin empleo, y sin demasiadas perspectivas para el futuro en un país cada vez más aislado y confrontativo con el resto del mundo, y a su interior también.

Las protestas no son en contra del sistema, todavía. A lo sumo es un conflicto entre los miembros de la cúpula del poder religioso. Mir Husseın Moussavi, que entusiasmó y logró canalizar las demandas de cambio y apertura de jóvenes, intelectuales y clérigos reformistas, no será lo mismo que Ahmadinejad, pero desde el punto de vista ideológico tampoco es la antítesis. Participó en la revolución islámica de 1979, es miembro fundador del Partido Islámico, y ocupó cargos importantes hasta ser Primer Ministro entre 1981 y 1989. No creo que sea una lucha de ideas; el target es Ahmadinejad. La creciente clase media lo desprecia. Pensar en una elite cansada de ser gobernada por los pobres no es tan descabellado. En definitiva, Ahmadinejad se metió en esta solo: puso más atención a su retórica hostil y a su ultraconservadurismo religioso antes que a la situación interna de su país.

Ahmadinejad pudo realmente haber ganado. No tengo dudas. Obviamente también hay datos llamativos que hacen cuestionarse el aplastante triunfo del petiso. El termómetro de la calle de los días previos a la elección anunciaba que cualquier cosa podía pasar pero ni siquiera los oficialistas más optimistas imaginaban semejante desenlace: la idea de un ballotage sonaba por todos lados (¡en lo personal, una excusa para extender la visa y quedarme una semana más!) Pero hay más: por ejemplo, el candidato Karroubi, quien junto a Moussavi rechazó de lleno el resultado electoral, en 2005 obtuvo más de cinco millones de votos: esta vez con cuarenta millones de votantes, a duras penas llegó a los 300.000. Por otro lado, Moussavi, de orígen azerí, perdió en las regiones azeríes del noroeste de Irán que componen el 25% de la población total y donde las lealtades étnicas son muy fuertes.

A esta altura, el riesgo, claro, es que en vez de escuchar y reconocer la necesidad de reforma y modernización del sistema, la República Islámica polarice la sociedad y se convierta en un brutal régimen dictatorial (algunos dirán más) con la Guardia Revolucionaria, que responde directamente al líder supremo, reprimiendo a mansalva a opositores y los Basij, la fuerza paramilitar, en la calle haciendo lo propio.

Ver a los Basij en acción daba miedo. Hay que decirlo. En la ciudad de Esfahan me tocó de cerca. Circulaban de forma amenazante en decenas de motos, de acá para allá en medio de una enorme nube de gases lacrimógenos, con palos para atacar y dispersar a los manifestantes.

Ni hablar de las barbaridades que se dijeron exigiendo la pena de muerte para los disidentes. Si se les va de las manos, ahí sí el problema va a ser en contra del sistema. Y evidentemente, para evitar el colapso, las elites polìtıcas tendrán que conversar.

Lo que sí está claro es que Occidente no puede hacer más que mirar, escuchar y aprender de la lección del caso iraní. Bajo ninguna circunstancia podemos permitirnos utilizar dos criterios diferentes de democracia en una misma región. Digo, por un lado aplaudir las recientes manifestaciones y poner el poder en Irán en manos del pueblo, y por otro lado, decir que en retrospectiva, la Revolución Islámica popular de 1979 reemplazó un régimen despótico por otro. Eso es mínimamente hipócrita.

Occidente, que sıempre se caracterızó por interferir en problemas internos de otros países, no puede, lamentablemente, dar lecciones de democracia en Irán. En 1952, y antes que en cualquier otro país del mundo, la CIA y el Reino Unido se encargaron de orquestar un golpe de estado en contra del democráticamente electo Mohammed Mossadegh cuando este intentó buscar un beneficio justo para Irán sobre los ingresos al petróleo.

Inmediatamente después de la Revolución Islámica, Estados Unidos rompıó relacıones dıplomátıcas con Irán, lo que supuso bloqueos económıcos y comerciales que todavía persisten y que hacen más difícıl el progreso económico del país.

En medio del caos postrevolucionario, en 1980, Iraq invadıó Irán; por aquellas épocas Saddam era un amigo de la casa. Los iraníes no perdonan la traición.

A fin de cuentas, la paranoia de los iraníes cuando preguntan, inevitablemente, :”¿qué pensás de Irán?” es entendible. Saben que en el mundo hay una percepción unidimensional de su país y su cultura. En una region equívocamente identificada como tiránica y opresiva, los iraníes son suficientemente maduros cultural y políticamente para resolver sus propios problemas.

Julio de 2009, Turquía.

Para ver fotos de una Teherán politizada, hacé click aquí: FOTOS DE LA DEMOCRACIA EN TEHERÁN (LAS VELADAS EN IRÁN)

4 comentarios

1 Adrián "el turco" García { 07.06.09 at 22:32 }

¿Perdón? ¿Sana y salva? Todo bien muchachos, pero permítanmne aconsejarles no dejar entrever semejantes prenociones al escribir.. queda, por lo menos, FEO.
Además, entre nos, si la señorita anda de recorrida por el mundo, no creo que sea para poner fin a sus catástrofes y desdichas… ¿no? se me hace que taaaaan mal no la debe estar pasando

2 Eneas { 07.07.09 at 0:14 }

Hola Adrián, gracias por opinar. Vamos a tener muy en cuenta tu apreciación para fijar a futuro nuestro criterio editorial. Además pienso que podríamos decirle a Mariana que sólo nos escriba cuando la esté pasando mal, por ejemplo, desde alguna mazmorra en Teherán o algo así.

3 turco { 07.13.09 at 20:50 }

Hola Eneas, me parece genial que tengas en cuenta mi apreciación. Con respecto a decirle a Mariana que escriba cuando la esté pasando mal, te cuento que su artículo es brillante, nada tiene que ver con eso.. sí siento que lo arruinaste vos con tu sesgada introducción. Sin ofender,
Turco

4 Pater { 07.14.09 at 16:14 }

La verdad que no es por hacer una defensa corporativa, pero no veo nada tan relevante en el “sana y salva”. Me parecía más bien una intro picaresca, a lo sumo.

Saludos!

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