HONDURAS: ¿EL LÍMITE A NUESTRAS DEMOCRACIAS?

foto de Andrés Taborga
Siempre sostuve que en América Latina las democracias no se estaban asentando porque las sociedades de sus países hubieran evolucionado hacia una conciencia cívica republicana, sino porque la caída de la alternativa socialista a principios de la década del noventa, dio lugar a un consenso relativo al capitalismo que volvía obsoleto, innecesario, un golpe.
En ese escenario, la palabra Comunismo dejó la clandestinidad para volverse libre en su intrascendencia. Con sus ínfimas cosechas electorales, los partidos de izquierda dejaron de molestar.
La democracia, entonces, existe porque se desarrolló en sociedades de centro y en donde no hay proyectos políticos que pongan en riesgo el sistema capitalista. Bachelet no es Allende, Kirchner no es Santucho, Lula no es Goulart y ni Alan García es Alan García ni Ortega es Ortega. Lo que está sucediendo en Honduras responde a un quiebre en ese esquema: el chavismo. El modelo que inauguró el caudillo populista venezolano está en los límites de la legalidad republicana y es un desafío serio al capitalismo en sus formas clásicas.
A los presidentes del Alba – con la excepción de Cuba – no se les pasa por la cabeza cerrar la cortina de todos los negocios de sus países, ni pretenden hacer Koljoses en el campo, pero, mal que mal, ponen contra las cuerdas al libre mercado y al modelo clásico de democracia republicana (división de poderes, congreso activo, respeto a la libertad de prensa, alternancia en el poder). Zelaya jugó en los bordes y la democracia no resistió el peso: la teoría se valida.
Ahora bien, el presidente de Honduras no suprimió el estado de derecho ni instaló una dictadura. Se alineó, eso sí, con el socialismo del Siglo XXI (que no es hostil - signo de madurez - con la propiedad privada, como lo era el del siglo pasado), pero era (como lo son todos los países del ALBA) democrático. Chavismo, pero democracia al fin. Las urnas son la legitimidad de Zelaya.
El antecedente que sienta el golpe es gravísimo. Mete miedo. Me imagino, por ejemplo, a algún generalucho camba, sublevándose, y expulsando a Evo Morales del poder, o del control sobre el oriente boliviano.
Los países latinoamericanos (y los del mundo) tiene que tomar ahora las medidas necesarias, por más drásticas que sean, para que Honduras se convierta en un país inviable, mientras persista la vía golpista. No hay medias tintas. Las manifestaciones de apoyo al gobierno ilegítimo en las calles de Tegucigalpa no tienen que confundir: un golpe siempre tiene el apoyo de algún sector – que puede ser considerable – de la población, pero eso no le quita el carácter de atentado contra la democracia. Los gobiernos de corte chavista no pueden ser asolados por los tanques porque surgieron, y se mantienen, por elecciones libres. Los próximos días serán cruciales para poner a prueba la resistencia de la democracia que los americanos nos supimos dar.
4 comentarios
Honduras: El límite al sueño népotico del megalómano bolivariano.
Viva el valiente pueblo hondureño. ¡Fuerza Honduras!
Hola Nadia, que hacés. ¿Nos explicás porqué estás a favor de un golpe de estado?
qué es un golpe de estado eneas?
un avasallamiento a la legalidad institucional digamos
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