REFLEXIONES DE MEDIANOCHE

Pienso que los hombres no pueden volar ni caminar sobre el agua. Juzgar la moralidad de las personas en relación a cuanto adhieren a imposibles o falacias es absurdo e injusto. Las ideologías – entendidas como posicionamientos derivados de alguna u otra interpretación de la realidad social humana – siempre van a existir pero eso no quiere decir que el clivaje izquierda derecha que surge con la Revolución Francesa siga vigente.
Nadie más es de izquierda. No existe más ser de izquierda. Los que creen serlo es porque confunden tener un enfoque basado en categorías de izquierda con tener una praxis dirigida la construcción de una sociabilidad acorde a la ideología que creen profesar. Son observadores, pero no actores. Y no son actores porque en el fondo son escépticos de la posibilidad de construir un mundo acorde a las ideas a las que adhieren. Es lógico. Ese escepticismo es porque saben que los hombres no pueden volar ni caminar sobre el agua y que cuando lo intentaron se estrellaron contra la tierra o se ahogaron.
Pienso que el marxismo científico fue invalidado en el laboratorio de la historia. Pienso que en ningún estado marxista del siglo veinte se consiguió la dignidad humana sino la indignidad de la ausencia de libertad, de las torturas en calabozos. Pienso que en ningún estado marxista se llegó a la igualdad entre los hombres (que bien podría llamarse la anulación de la diversidad y de la libertad de acción humanas) sino que se crearon clases privilegiadas.
Pienso que en esos estados se privó al hombre del derecho de pensar libremente. Pienso que si el PO alguna vez gobernara la Argentina, Altamira viviría en algún departamento expropiado con vista al río y no en una casita de Villa Martelli. Pienso que el verbo no dice nada de una persona. Lo que uno es se juzga por sus actos, por la manera de relacionarse con sus pares, no por lo que expresa, ni por lo que dice pensar.
Pienso que la política es la búsqueda del poder y que la buena política es la búsqueda del poder para, como lo entendían en la antigua Grecia, lograr “la felicidad de los habitantes de la Polis”. No más que eso. Pienso que ningún líder mesiánico tiene derecho a travestir su profundo individualismo y ansia de poder y hacerlos pasar por intereses generales. Pienso que la esencia invisible de los juicios políticos es muchas veces el resentimiento.
Pienso que sólo es real el debate político que plantea alternativas realizables. El que posicione ideológicamente a la gente de acuerdo a cuanto cree que los hombres podrían volar o caminar sobre el agua, anula la política y festeja el sofismo, la poesía y la hipocresía.
3 comentarios
muy bueno! estoy esperando la segunda parte.
buenisimo
(me estoy poniendo al día con las veladas)
Deambulando por las veladas, me encontré con este post.
Genial, me encantó.
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