ENTUSIASMO ELECTORAL EN EL PAÍS DE LOS AYATOLÁS (Las Veladas en Irán)

(Las Veladas sobre la autora: Mariana Lods es licenciada en Ciencia Política y desde hace meses se encuentra recorriendo medio oriente. Ya estuvo en Egipto, Jordania, Israel, el Líbano, Siria, Turquía y este post lo escribió en exclusiva para las Veladas desde Teherán, Irán, a horas de las elecciones en ese país)
Faltan apenas horas para las elecciones presidenciales en Irán. La euforia y excitación que la mayoría de la gente expresa en las calles es sorprendente. Algunos hasta comparan el clima de campaña con el que vivió Estados Unidos en sus últimas elecciones. Otros van aún más allá y dicen que no se vio una movilización similar en las calles desde la Revolución Islámica.
Sea como sea, el entusiasmo contagia y dan ganas de sumarse a la fiesta. Se habla mucho de política y se arman continuos debates en las calles. ¡Ojalá entendiera persa!
Poco más de 46 millones de iraníes están habilitados para votar. Mañana viernes (día que equivale a nuestro domingo) se espera una concurrencia masiva, probablemente histórica, tanto de hombres como de mujeres, pero nadie se anima a predecir un ganador. Los candidatos son cuatro: el actual presidente Mahmoud Ahmadinejad, que busca la reelección; Mir-Hussein Moussavi, reformista de centro izquierda y quien fuera Primer Ministro (hoy ese cargo no existe) entre 1981 y 1989; Mehdi Karroubi (reformista) y Mohsen Rezai (conservador).
Aunque impredecible, pareciera que la contienda se limita a los dos primeros. Ahmadinejad goza de un fuerte apoyo en sectores rurales, conservadores y tradicionalistas y en los mas férreos defensores de la Revolución Islámica de 1979. Aunque sin decirlo en voz alta, tiene el apoyo del ayatollah Ali Khamenei, sucesor del ayatollah Khomeini (lider de la Revolución y cuya imagen está hasta en la sopa) y que es, en última instancia, la figura política más importante de Irán.
Por su parte, la juventud y la clase media se viste de verde para apoyar al candidato Moussavi, tal vez el único capaz de destronar a Ahmadinejad. La campaña de Moussavi, que es la clásica del tipo one-to-one le puso color a la carrera presidencial. Frente al éxito, los demás candidatos se acoplaron.
Hoy, afiches de todo tamaño empapelan las ciudades y cada comercio tiene el suyo. Los autos también fueron convirtiéndose en comités de campaña. Es así: los jóvenes con cintas verdes apoyan a Moussavi; los que llevan banderas de Irán, a Ahmadinejad.
Los sucesivos debates televisivos (en los que participaron cuatro candidatos) también le pusieron condimento a la campaña. Hace unos días en Yazd, Hamid, de veintilargos me oficiaba de traductor. Mientras hacía su trabajo nos contaba que iba a votar a Moussavi, aunque señalaba que Karroubi tiene mejor plan de gobierno.
¿Y Ahjmadinejad? Pregunté. “Na, la gente no lo quiere. Pero es el presidente del pueblo, y si él está, Israel no se va a animar a atacarnos”.
En los debates se chicanearon, se desafiaron a medir índices reales de inflación y desempleo y se hicieron acusaciones cruzadas de todo tipo. Al clímax llegaron cuando Ahmadinejad tildó de chorro al ex presidente e influyente político Ali Akbar Hashemi Rafsanjani (el mismo que Argentina pide extraditar para ser juzgado por su incumbencia en el atentado de la AMIA) y que apoya al candidato Rezai. Siempre están los que hablan de fraude y compra de votos.
Pero por sobre todo se habla de modernización, desarrollo, libertad, equidad, cambio. Ahora que del otro lado hay alguien más razonable, que en cierta medida busca “amigarse” con el Islam, se habla de tener una relación amigable con Estados Unidos y el mundo. Y se habla del famoso hejab que las mujeres están obligadas a observar (¡yo incluida!). La gente sigue los debates con atención. Militantes de uno y otro candidato bocinean y banderean en señal de apoyo . Anoche, a la 1 de la mañana todavía se los escuchaba cantar. Un after hour, para un país que se va a la cama temprano.
In Shah Allah, el viernes, los iraníes tendrán la oportunidad de expresarse libre y genuinamente por el modelo de país que quieren tener.
Miles de preguntas quedan pendientes; seguramente las respuestas vayan surgiendo con el correr de los días. Ojalá que los de adentro y afuera sepan aceptar el resultado cualquiera que sea y que los políticos sepan leer la voluntad popular y actuar en consecuencia. Los iraníes, ricos en cultura y recursos, tremendamente hospitalarios y solidarios se merecen lo mejor.
1 comentario
ojalá de corazón que pierda el enano
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