KIRCHNER Y SCIOLI CANDIDATOS: ¿DE QUÉ ESTÁS HABLANDO NÉSTOR?

Hay que reconocer que los Kirchner son creativos, como lo demostró recientemente la publicitada posibilidad de que un Gobernador en ejercicio se presente - primero, o segundo detrás de Néstor Kirchner - como candidato a Diputado Nacional.
También asombra su tenacidad. Está claro que el Gobierno no está dispuesto a bajar los brazos en ningún distrito, por más difícil que se presente, y que se propone jugar hasta la última carta en la Provincia de Buenos Aires, en especial en el Conurbano, nudo neurálgico de su estrategia electoral.
El famoso postulado de Carlitos acerca de que “nadie que fue Papa vuelve para ser obispo” pierde su validez en tierras kirchneristas. Antes que a Scioli, los Kirchner presionaron a muchos intendentes peronistas para que encabezaran ellos mismos las listas de concejales, de modo de arrastrar votos hacia listas provinciales y nacionales.
Al parecer, resulta insuficiente la vieja táctica de capitalizar apellidos oficialistas poniendo a familiares homónimos, como Alicia Kirchner en Santa Cruz, José Scioli en Buenos, y tantos otros en innumerables distritos. Ahora hace falta postular al gobernante mismo para que la operación surta efecto. La inflación de viejas prácticas políticas ha devaluado el valor de ciertos nombres.

"Todavía estoy tibio y mirá el quilombo que hacen..."
Pese a todo, la operación política orientada a posicionar al Gobernador Daniel Scioli posiblemente tenga como objetivo sondear al electorado, y no es improbable que se descarte la idea si no logra la aceptación esperada por el matrimonio presidencial.
En 26 años de democracia - no hablemos de períodos anteriores las instituciones políticas argentinas mostraron una flexibilidad inusitada, siempre a disposición de los ocupantes del poder. En este aspecto, Néstor y Cristina parecen resueltos a hacer todo lo posible por preservar la tradición política nacional.

Pirro descubrió que una victoria a toda costa no siempre es buen negocio.
La audacia del kirchnerismo para duplicar apuestas es notable. Pero, como en el póker, impulsos de este tipo conllevan un costo mucho mayor en caso de derrota. Y en algunos casos, incluso con el éxito. Al cabo de su segunda victoria ante los romanos, tras perder a buena parte de su ejército, el General Pirro respondió a quienes lo felicitaban: “¡Otra victoria como ésta y estaré vencido!”.
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“La jugada del ex presidente suena tan absurda como si el actual DT del seleccionado argentino de fútbol, Diego Maradona, decidiera volver a ponerse la casaca albiceleste número 10 frente a las dificultades de sus dirigidos. Con un agregado: que ante el temor de convertirse en el mariscal de una eventual derrota, le pida a Carlos Bilardo, manager del equipo, que lo escolte en la defensa. ” Fernando Laborda, La Nación
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