SE VA UNA PARTE DE LA HISTORIA

Hoy 31 de marzo de 2009, falleció Raúl Alfonsín. A 26 años del retorno de la democracia, el país le debe mucho a este nieto de inmigrantes gallegos, que con tenacidad y convicción logró dos cosas que pocos creían posible: el juicio y castigo a la junta militar genocida y el traspaso pacífico del poder a otro presidente democráticamente elegido.
El gobierno de Alfonsín no habrá sido perfecto, y este artículo no pretende retratar a un ser irreprochable. Sin embargo, no es para nada menor que este hombre es el único de los ex presidentes argentinos desde 1983 a quién nadie acusa de corrupción.
Mientras gobernó, Alfonsín tuvo que enfrentar varios alzamientos armados por parte de militares y también de la guerrilla. Sin embargo, y pese a que muchos confunden las leyes de obediencia debida y punto final con los indultos de Menem, hay que recordar que al final de su mandato, había muchos más genocidas presos que a seis años de un gobierno que se llena la boca con los derechos humanos y desprecia lo hecho por quienes los precedieron.
Tal vez Alfonsín haya decidido empezar su merecido descanso al percibir que su partido, la centenaria Unión Cívica Radical, se recupera de la profunda crisis que significó el fracaso de la Alianza. Tras largos años en que se habló de la desaparición del radicalismo, la UCR vuelve hoy en varios distritos de la mano de la Coalición Cívica y el Socialismo, y se perfila como una opción de poder para 2011.

El famoso saludo
Seguramente, la historia sentará a Alfonsín en el palco de los Alem, Irigoyen, Balbín, Illia y Frondizi.
Hoy es un día de luto para la República Argentina. Hoy ha muerto un hombre cuyo nombre, para las próximas generaciones, quedará indefectiblemente asociado a la palabra democracia.
2 comentarios
muy buen articulo. Ojalá los valores de RA nos sirvan para recapacitar a todos los argentinos en estos momentos donde reinan la confusión, los odios viscerales, los antagonismos, las ambiciones politicas personales, y donde la moral, la etica y la unidad de la REPUBLICA han quedado de lado.
No desde hace mucho la idea de Alfonsín comenzó a independizarse de su persona. Arriesgándome un poco, diría que recién durante los últimos cinco años empezamos a construir un Alfonsín al margen de su materialidad. Esa idea se forjó transversalmente exacerbando una serie de buenos valores -honestidad, pluralismo, tolerancia, compromiso, valentía- sin contrapunto alguno. Es singular que no hayan aflorado detractores que pusiesen en duda esos rasgos y recordasen las imperfecciones de su humanidad. Creo que el fenómeno responde a la necesidad de volver a hallar algún mito fundacional que nos permita enorgullecernos de algo y encarar para adelante. La historia reciente ha sido tan mezquina y los viejos lares están tan manoseados que mejor sería pasarlos a retiro. Visto así, la jornada se me antoja de festejo y no de luto. Como vos, Jean Paul, estoy pensando en las próximas generaciones.
Dejá tu comentario