EL PISCO ES MÍO

(Las Veladas sobre el autor: Miquel Jordana es Politólogo por el Instituto de Estudios Políticos de París - Sciences-Po Paris - con especialización en estudios latinoamericanos)
El gobierno peruano acaba de interponer ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya una demanda para determinar la línea de frontera que divide la jurisdicción marítima entre Chile y Perú. O sea, para determinar qué pedazo de agua (con sus pescaditos y demás recursos por supuesto) es tuyo o mío. No es mi intención analizar quién tiene razón y quién está metiendo la pata, sino que poner de una vez en tela de juicio la base de esta pelea: el concepto de soberanía nacional, fundamento del ordenamiento jurídico actual. En mi humilde opinión, este es el principio más anacrónico y absurdo aún vigente, y lo que es peor, parece que nadie se diera cuenta de su absurdidad.
La noción de soberanía nacional nace entre los siglos XVII y XVIII, de la mano de pensadores europeos de la época como Locke y Montesquieu, con un objetivo que hoy consideramos noble: arrebatarle la soberanía absoluta al monarca para restituirla a la nación. En ese momento, la nación era aún un concepto teórico: una comunidad de individuos - o ciudadanos - organizados políticamente para decidir sobre sus propios asuntos. Pero acoplándose a esta “nación política”, surgió otro concepto de nación, basado esta vez en consideraciones históricas, culturales, lingüísticas o de raza. Y este nuevo concepto es subjetivo y arbitrario (por no decir falso), y fue desde el que germinó el nacionalismo, y es lamentablemente el que predomina actualmente en la conciencia colectiva.
La identidad de cada individuo se construye en espacios y niveles múltiples y superpuestos: la familia, los amigos, el barrio, la ciudad, el idioma, los intereses, etc. La nación es ciertamente un factor constructor de identidad: no puedo negar que este domingo, cuando Chile salga a la cancha en Lima para enfrentar a Perú por las eliminatorias al mundial, voy a estar comiéndome las uñas nerviosísimo. Pero no es el único, y ni siquiera es uno de los más relevantes. Estoy seguro que por mi estilo de vida y mis gustos me parezco mucho más a un porteño que a alguien de Arica, en el extremo norte de Chile. Y estoy seguro de que ese ariqueño tiene mucho más cosas en común con un peruano de Tacna, del otro lado de la frontera, que conmigo.
Chilenos y peruanos se disputan hace tiempo también por el pisco, bebida “nacional” fabricada en el sur del Perú y en el norte de Chile (qué coincidencia). Y se acusan mutuamente de que el otro “nos robó el pisco”. Y es evidente que la preparación de esta bebida es una tradición que transciende las fronteras actuales, algo que se enseñaron unos a otros en otros tiempos, cuando aún no existía un Chile ni un Perú y viajaban tranquilamente vendiendo y comprando telares, charqui o quién sabe qué.
Pero lo más grave no es que la nación y la identidad nacional, en las que reposa actualmente la soberanía, sean construcciones totalmente subjetivas, sino que en el ordenamiento jurídico internacional las naciones - al ser soberanas - no son sujetos de derecho. Es decir, que pueden hacer lo que les dé la regalada gana y nadie puede decirles nada. Bueno, en realidad es una pequeña exageración: en el área internacional los Estados sí tienen obligaciones, pero éstas provienen de la “costumbre” o de los tratados y acuerdos que los mismos Estados deciden o no firmar. Si el mundo fuera una sociedad y los países sus individuos, ésta sería una sociedad sin reglas objetivas pensadas para el bien común, un lugar donde el más fuerte le pega al más chico y en el que las reglas las ponen dos o más compadrotes que quieren poder venderse cosas más baratas o que quieren defenderse mutuamente de un tipo que les cae mal o que tiene mala pinta. Un lugar donde es normal que el tipo más rico y con más influencia negocie para que las reglas sean a su favor y donde cada cual actúa según sus propios intereses.
Actualmente, numerosos países ricos se jactan de “regalar” el 0,5% de su PIB a países más pobres. Sin embargo, al mismo tiempo, traban las importaciones que vienen desde esos países para proteger a sus propios productores o agricultores de la competencia de aquellos de esos países. La clave está en comprender de una vez que la humanidad es una sola, y que tenemos que actuar en beneficio de todos los seres humanos y no sólo en el de nuestra propia nación. Favorecer a los más desfavorecidos, estén donde estén. Hay lugares del mundo donde la esperanza de vida no supera los 40 años, donde un tercio de la población tiene SIDA, donde millones de personas no tienen con qué alimentarse. Pero tal como son las cosas hoy, eso es problema de ellos y de nadie más.
Me imagino a los niños del futuro leyendo en sus libros de historia: “hace 5 siglos todos defendían la soberanía nacional, y en su nombre hacían guerras o se enfrascaban en diferendos interminables. Cada país se preocupaba por su propia suerte, y no existían instancias que defendieran el interés de la humanidad en su totalidad”. Y pienso que van a reaccionar cómo yo cuando leía que en tal sociedad se permitía la esclavitud, o que unos tipos a caballo se iban a matar o morir para recuperar una “ciudad santa”, y que se van a decir, como yo, que “esos tipos estaban locos”.
3 comentarios
Este verano tuve la suerte de pasar 20 dias en Peru. Me sorprendió el odio que se tienen con los chilenos, especialmente por el pisco (el cual es por lejos su primer punto de rivalidad, aunque claramente no el único).
En desacuerdo con los comentarios de la amiga Sukimuki,discrepancias como en cualquier lugar del mundo,pero odio no respiramos ,cuantas empresas chilenas estan afincadas en peru y las respetamos o nos es indiferente,sobre el PISCO ,simplemente la CALIDAD se IMPONE ,el PISCO SOUR que delicia ,que sabor la que brinda el PISCO PERUANO, un saludo fraterno para los amigos de CHILE y hagamos una degustacion con el PISCO DE PERU.
[...] Entre las rivalidades en medio de peruanos y chilenos se encuentra la propiedad sobre el término pisco, en un diferendo que aporta lo sour al pisco y que se parece un poco a discutir sobre si la tira de asado cocida sobre brasas es argentina o uruguaya. Este tema fue abordado en este blog por el sex symbol chileno catalán Miquel Jordana (click aquí para ver el post). [...]
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