DERECHOS Y HUMANOS EN CHINA

Una de las mayores paradojas de la “República” Popular de China tiene que ver con el desfasaje entre la veloz modernización de su economía y la persistencia de formas políticas heredadas de la era maoísta.
Luego de la política de apertura iniciada en los años setenta por Deng Xiaoping, China emprendió un sostenido crecimiento que la ha llevado a mostrar, por nombrar sólo uno sus varios logros, el envidiable promedio de cerca de 9% de crecimiento en los últimos 10 años. Sin embargo, el régimen comunista ha logrado mantenerse impertérrito ante las reiteradas demandas internas y externas por reformas políticas.
Los movimientos políticos ajenos al PCC que comenzaron a desarrollarse durante la década de los años ochenta fueron duramente reprimidos. El caso paradigmático es el Movimiento por la Democracia, que protagonizó los sucesos de la Plaza Tiananmen, y representó el espíritu de una generación de chinos que se vieron de pronto inmersos en un sistema crecientemente abierto a las reformas económicas, pero impermeable a las demandas de liberalización política.
El origen del MD se da durante el breve período de liberalización política conocido como la Primavera de Beijing, que ocurrió durante la Revolución Cultural (1966 – 1976). El documento fundador de este movimiento, considerado por muchos como un manifiesto de la democracia en China, se intitula la Quinta Modernización y fue escrito por Wei Jingsheng, quien fuera sentenciado a quince años de prisión a raíz de este escrito. En el documento, Wei argumentaba que el control del poder por las masas trabajadoras es esencial para la modernización, que el Partido Comunista Chino es controlado por reaccionarios, y que el pueblo debe luchar para expulsar a los reaccionarios mediante una larga y probablemente también costosa lucha.
Durante los años 80, estas ideas gozaron de una importante popularidad entre la creciente clase estudiantil china. Finalmente, las protestas de la plaza Tiananmen estallaron en 1989 en respuesta a la creciente corrupción de los funcionarios del PCC, los cambios en la economía, y alentados por las reformas políticas que estaban llevando adelante la Unión Soviética y los países de Europa del Este.

El Gobierno Chino, luego de algunos intentos frustrados de negociación con los manifestantes, ordenó una brutal represión que dejó un saldo aún no determinado de detenidos, muertos y heridos. Muchos de los estudiantes y manifestantes del movimiento por la democracia se exiliaron luego de los sucesos de Tiananmen, principalmente en Estados Unidos, Europa y Japón, desde donde critican al Partido Comunista Chino y continúan militando por reformas políticas en su país.
Durante los años 90, el Movimiento por la democracia padeció un leve declive, tanto dentro como fuera de China. Las dificultades que conoció la Unión Soviética durante su conversión al capitalismo y la democracia fueron utilizadas para legitimar la posición gradualista del PCC en materia de reformas políticas. La designación de China como Nación más privilegiada por los Estados Unidos, y su ingreso a la OMC durante ésta década, reforzaron aún más al partido, debilitando al mismo tiempo a los opositores pro democracia, que se habían opuesto a éstas medidas. Al mismo tiempo, comenzó a darse una brecha generacional entre los estudiantes nacidos antes y después de la Revolución Cultural. Los más jóvenes tienden a simpatizar mucho más con el PCC y a ser más nacionalistas. El PCC se benefició de este cambio, y fomentó durante los primeros años del siglo 21 el consumismo y el nacionalismo antijaponés y la cuestión de la reincorporación de Taiwán.

Tian'anmen (1989): Una de las fotos más conocidas de todos los tiempos
Frente a de los disidentes políticos, el PCC ha adoptado tres enfoques. En primer lugar, con los líderes políticos conocidos en el mundo como Wei Jingsheng, Fang Lizhi, y Wang Dan, se optó por exiliarlos, principalmente en los Estados Unidos, luego de condenarlos a prisión con duras penas, y soltarlos luego por motivos médicos. Segundo, a los menos conocidos, se los encarcela, por lo general con largas penas y, por último se ejerce un fuerte control sobre las posibles demostraciones de descontento de sus seguidores, para aislar a los líderes y prevenir protestas organizadas.
Sin embargo, algunos analistas señalan que el sistema político Chino está cambiando de a poco, y que se han llevado a cabo varias elecciones locales para la designación de representantes comunales, con cierta independencia política respecto de las directivas del Partido. Además, se han tolerado la formación de algunas organizaciones civiles como las asociaciones profesionales y académicas. Los medios de comunicación, si bien no pueden ser caracterizados como políticamente independientes, han jugado un papel importante en la política mediante la divulgación de casos resonantes de corrupción.

Durante su reciente gira por China, Hillary Clinton declaró: “Espero que los problemas sobre los derechos humanos, Taiwan y el Tíbet no constituyan estorbos para la solución de otros problemas más amplios.”
Los partidarios de las reformas políticas al interior del PCC consideran que China ha superado con éxito muchos de los desafíos de la transición al capitalismo, de modo que ya no sería necesaria la represión política. La democracia no se opondría necesariamente el desarrollo económico alcanzado por las reformas, como sostiene el PCC, y ayudaría sobre todo a controlar la gran corrupción y a lograr una distribución más homogénea de la riqueza.
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