ELECCIONES 2009: ¿POR QUÉ TANTO APURO?

El Gobierno sorprendió hoy con el anuncio de que las elecciones nacionales se realizarán el 28 de junio, en coincidencia con las de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Qué lectura puede hacerse de esta medida?
En primer lugar, la decisión deja en claro que el Gobierno ha perdido la iniciativa política. Macri anunció el desdoblamiento de las elecciones en la ciudad y los K reaccionan anticipando para la misma fecha las elecciones de medio término. No son ellos quienes proponen el juego, y eso los ubica en una situación incómoda a la que no están acostumbrados.
Además, la jugada del Gobierno parece más una reacción intempestiva que una decisión ponderada por la necesaria reflexión sobre el mejor interés del país. Es como si Néstor dijera: “no sé si me conviene hacer esto, pero lo que quiere Macri, de ningún modo lo va a hacer”.
Desde un punto de vista electoral, tampoco parece una estrategia muy acertada. De todos los distritos electorales, la Capital es probablemente el más difícil para el Gobierno y donde se espera que obtenga el peor resultado. Atar entonces la fecha de los comicios nacionales a lo que allí sucede resulta una jugada por lo menos peligrosa.
No obstante, teniendo en cuenta la repercusión que tuvo la derrota del Gobierno en Catamarca, tal vez Kirchner esté buscando evitar que un resultado negativo en la Ciudad de Buenos Aires cuatro meses antes octubre fortalezca a la oposición y provoque un efecto en cadena en las provincias.
Por otra parte, el argumento oficial respecto a la conveniencia para el país de evitar un año electoral en épocas de crisis resulta razonable. Tanto más, cuando los resultados esperables para el Gobierno a medida bajan los indicadores socioeconómicos son poco alentadores.
Para la oposición, el adelantamiento de las elecciones plantea un desafío claro. Los tiempos se acortan. Las alianzas en ciernes Radicalismo-Socialismo-Coalición Cívica y PRO-Solá-De Narváez deben ahora correr contra reloj para ajustar dirimir internas, aplacar ambiciones y definir candidaturas.
El Gobierno es conciente de que su ocaso ha comenzado. Las elecciones de este año se parecen peligrosamente a las de 1997, cuando nacía la Alianza que sustituiría luego al desgastado menemismo. Sin embargo, una verdad axiomática en política es que no debe darse por muerto a nadie hasta que no esté velado y enterrado. Y menos aún si hablamos del Kirchnerismo, que aún controla los nada despreciables recursos del Estado y al poderoso aparato del PJ.
El matrimonio presidencial viene dando reiteradas señales de que no se dará por vencido tan fácilmente y que peleará hasta la última batalla, aún (y sobre todo) las más adversas.
2 comentarios
No creo que la jugada del matrimonio K desentone esta vez con sus, a estas alturas, archi-conocidos “movimientos tácticos” -ignorando a lo pavote la exacta definición del término-; y es que digo tácticos casi por reacción a lo que entiendo por “estratégicos” en el plano futbolístico -y de vuelta, ruego a los entendidos me habiliten el usufructo de este otro concepto solo por un rato.
En fútbol suele hablarse de táctica haciendo referencia, por ejemplo, al movimiento de un jugador en la cancha… al reemplazo de un atacante de X características por otro similar, en busca de un mayor rendimiento en esa posición puntual, para salir del paso ante eventuales deficiencias del momento, por ejemplo.
En cuanto al diagrama estratégico de un equipo, la historia es otra. La estrategia implica una visión global totalmente distinta de lo que aparece solo en el césped, donde la posición o estilo de juego de un deportista “en campo” ya no interesa tanto como la disposición total del ataque, la ofensiva o el medio campo como bloque, siempre en función del oponente que se tiene enfrente, claro. Se trata sin más, de una visión holística de la situación general y no solo del juego propiamente dicho de cada uno de mis 11 deportistas.
Pero de vuelta en el plano político, y retomando la interesante reflexión de Jean Paul, estimo que si hay algo que ha venido caracterizando al perfil del Gobierno, es precisamente su nula capacidad de mover fichas con un objetivo amplio y de mediano/ largo plazo… global, holístico, que sopese consecuencias y evalúe causas. Todos sus intentos hasta el día de hoy no han sido más que “parches”, “manotazos” o “corazonadas” para salir del paso ante circunstancias del juego, generalmente para redireccionar cuestiones de coyuntura (de lo cual el conflicto agropecuario o la cuestión de las AFJP –por citar los que me vienen rápido a la corteza- son solo dos ejemplos mediáticos).
Ha quedado claro que, en tiempos en que los vientos soplan fuerte y desde atrás, la mayoría de los Gobiernos levanta vuelo; ocurre que los garúes del aeromodelismo quitan lugar a los estadistas en política. En tal contexto, el impacto real de las decisiones queda relegado a un segundo plano, pues si la economía despega la cosa camina y el equipo gana, mientras “el país avanza”… después de todo, lo que importa es ganar, ni siquiera competir.
De esa forma, cualquier atisbo táctico basta para “gobernar”, amén del impacto socialmente nefasto de alguna medida, o de su escasa trascendencia en términos reales. Y aquí una pregunta obligada: ¿Será que al matrimonio celestial el viento de cola le viene mermado y precisa por eso, una vez más, echar mano táctica al tablero? ¿Será que si se deja estar con las elecciones presidenciales y no las adelanta corre el riesgo de terminar el partido pidiendo la hora? No sé por qué, pero tiendo a pensar que el corrimiento de los comicios al 28 de junio es otra de las genialidades de la directora técnica de la selección nacional, que ve cómo su equipo se llenó de tarjetas amarillas y juega con un par de hombres menos que cuando arrancó el partido.
Un saludo.
q cara de imbesil q tiene cristina! por dios q pelotuda!
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