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ORHAN PAMUK: NIEVE

nieve

En la semana que me tomé en el cabo polonio me leí Nieve, del turco Orhan Pamuk. De él también había leido El castillo blanco. Por Me llamo Rojo, en 2006 ganó el Nobel de Literatura.

Desde el principio a los libros de Pamuk uno los siente cautivantes. Con climas, texturas y olores que nos son extraños, pero que rápidamente asimilamos con placer y excitación de japonés con nikon en mano. En particular, Nieve es un thrillerazo político. La historia se desarrolla en un pueblo turco, Kars, donde repentinamente una serie de jóvenes comienzan a suicidarse porque no las dejan asistir a clase con velo, tema polémico si los hay.

Un periodista-poeta de Estambul, Ka, viaja al pueblo a escribir un informe para un diario estambulino acerca de estos tétricos y sorpresivos casos, verguenza para una Turquia que desde Atatürk se jacta de su alma occidental. Ka es un hombre de clase media alta, educado es un islam secular ilustrado y con varios años de exilio en Frankfurt, lo que le da una perspectiva muy interesante -aunque previsible- acerca del reborte islamista que se está dando en su patria. A la vez, poeta, sufre. Por una hermosa mujer, obvio, y por la mezcla de desprecio y devoción que le genera su propia tierra, y un pueblo al que nunca perteneció ni pertenecerá.

Desde una posición inicial instintivamente crítica del fenómeno suicida, Ka transita distintos estados emocionales que lo llevan desde la repulsión hacia su propio país, hasta a una angustia que solo logra apagar exhumando su culpas pequeñoburguesas y pro-occidentales en el regazo de un Jeque que lo ayuda a creer un poco en Dios. En el medio, escribe.

A través de los conflictos y los ojos de este periodista-poeta, Pamuk nos habilita a una aproximación mucho más intensa e íntima a ciertos dilemas que nos desvelan hoy en día. A saber: ¿Ser progresista implica defender acriticamente el advenimiento de un islamismo sin libertades civiles? ¿Se puede avanzar realmente en un camino democrático reabriendo las puertas de las instituciones a Dios? ¿Es válido cuestionar y rechazar ciertas características de otras culturas, o eso nos ubica automáticamente en posturas intolerantes, racistas, autoritarias, absolutistas?.

Todas estas preguntas se desarrollan en el interior de Ka, el joven poeta-periodista de Estambul que nos presenta Pamuk, y que tal vez por identificación de clase o estilo tanta empatía me generó.

Por lo general soy reacio a encarar libros-ladrillo de 500 páginas, pero este me encantó.

2 comentarios

1 Lucía { 02.27.09 at 20:42 }

Puf. Ese libro ladrillo está en mi escritorio esperando a ser leído. No lo llevé al Cabo dado su considerable peso (aunque llevé en su lugar 4 libros que ni toqué). Grave error, enfin.

Me gustó la nota, me dieron ganas de leerlo, de hecho, entorno a la última pregunta, la cuestión de la tolerancia (de por sí el término tolerar implica una cierta molestia, un cierto sacrificio que uno tiene que hacer para aceptar al otro que es diferente, que es distinto y que nos irrita) anduvo rondando en mi cabeza en estos días. Y sobre todo la cuestión del relativismo, digamos, todo es relativo y cada sociedad tiene el derecho de manejarse bajo sus propias reglas sin ser juzgada ni condenada por ello. Cada ser humano tiene derecho a elegir sus posturas, sus creencias y hasta los castigos y condenas que aplica.
Y es un tema peligroso, de doble filo. Por un lado, ese derecho está, pero por otro, es difícil definir la borrosa línea en la cual se comienza a barajar la posibilidad de anular ese derecho porque se considera que está fuera de lo correcto, de lo humano ( y de vuelta, ¿quién decide qué es lo humano y que no lo es?, y ¿por qué occidente impone las reglas?, y a su vez ¿por qué aceptar ciertas costumbres violentas o que parecen horrorosas? y la la la)
Es duro entonces saber dónde y cuándo se puede y sobre todo se debe intervenir, o cuando hay que simplemente aceptar las ideologías tan diversas que existen hoy en día.

Nada, tu pequeño artículo me hizo reflexionar sobre esto. Te felicito mati por la página, está muy piola si me disculpas el término lunfardo.
un beso grande y éxitos

ah a propósito, quería aprovechar para recomendar muy fuertemente Milk, aprovechando que este es un lugar transitado

2 Guillermina { 03.02.09 at 13:49 }

adoreiiii este libro y al e-x-a-s-p-e-r-a-n-t-e de Ka. Quien lo ha leido puede entenderme.
Nieve y, especialmente, “me llamo rojo” ponen a Pamuk en el estante de mis más preciados autores de mi biblioteca, que celebra obras como las suyas.
su escritura es tan maravillosa como adictiva
no se lo pierdan!

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