LA FÓRMULA DETRÁS DEL CHOCOLATE: LA CRISIS EN EL PAÍS MÁS PRÓSPERO DEL MUNDO (Desde Zurich, Suiza)

Si bien la recesión global no hace distinciones, pareciera que la confederación helvética sabe como enfrentar la crisis. “La banca nacional mejor administrada del mundo” - así la define en Newsweek, Holger Schmieding (chief European Economist en el Bank of America, con base en Londres) -, ha dispuesto impuestos bajos y una reducción de la deuda pública para preparar el terreno y estimular el consumo sin endeudar el porvenir (inclusive el salvataje del UBS, muy resistido, sirvió de modelo para los Estados Unidos.). Sin embargo, el trabajo no se limita a medidas macro económicas. El 54% de los suizos considera que la situación para el 2009 será “buena o muy buena”, mientras que sólo el 21% de los austriacos, el 17% de los norteamericanos y el 10% de los franceses creen lo mismo para sus países (¿y en casa como estamos?). La confianza general en el sistema financiero también se mantiene considerablemente alta: de 60% en 2007 a 58% para este año.
Pero los suizos saben que con la confianza no alcanza. El verdadero secreto de la fórmula comienza cada mañana, en todos los hogares. “La mejor formula para paliar la crisis - afirma Hanz-Rudolf Merz, Ministro de Finanzas - es seguir trabajando y confiando en nuestra capacidad para funcionar como la nación organizada, responsable y respetable que somos”.
Suiza es hoy, una vez más, un ejemplo de cómo una nación puede paliar una crisis económica con el más importante de los capitales: el humano. Concientes de la ficción económica, los suizos confían en su trabajo, y no en los dígitos bancarios o en planes de salvataje a gran escala. Confían en que la crisis será superada y que ellos, como nación, prevalecerán por sobre todas las cosas. Confían en que las cosas estarán mejor que ayer, y peor que mañana. Confían, simplemente, en ellos.
Y su confianza no es desmedida ni irracional. No es ideológica ni cegada. No es impuesta ni inventada. Es real. Es real y no porque lo diga un líder carismático. Es real sólo en la medida en que es sostenida por todos y cada uno de ellos. Sostenida por el empleado que sigue yendo al trabajo sin temor a ser despedido. Sostenida por un empleador que sigue yendo al trabajo sin preocuparse en despedir a nadie. Sostenida por políticos que religiosamente ofician (ad honorem) en las diferentes instituciones gubernamentales. Sostenida por los chicos que siguen estudiando. Sostenida por un país que no se paraliza frente a la incertidumbre y que confía en que sus compatriotas actuarán en función de lo que esperan y desean comúnmente: prosperidad.
Entre tantos “hay que” y “no hay que”, la “swiss way to beat the crisis” no tiene mayores preceptos: “hay que trabajar”, o, en su formulación negativa, “no hay que dejar de trabajar”. Sin duda, la fórmula despierta asombro por su simpleza, aún cuando la eficacia de la misma radica en lo evidente que es.
Resuenan las palabras de Thomas Jefferson: “Yo creo bastante en la suerte. Y he constatado que, cuanto más duro trabajo, más suerte tengo.”
3 comentarios
Racionalmente lo admiro, y anhelo un cacho de esa cultura para nosotros. A pesar de ello me sale de la tripa como un miedito..
El contenido es serio escueto y esclarecedor, visualmente agradable y con onformacion variada, el mayor de los exitos
A mi entender habría que ahondar sobre las relaciones de fuerza que aparecen en todo Estado, y hasta que punto el trabajador que esta divorciado del bien que produce o que aparece como un simple suministro de energia humana puede ser responsable del destino Nacional. Creo que los actores de poder son los que juegan el rol determinante. depositar esa responsabilidad sobre los cuerpos sujetos a procesos que los exceden podría ser considerado una retórica funcional al poder mismo. en cuanto a lo demas totalmente de acuerdo.
Excelente la nota¡¡¡
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